- Es la tercera firma de la compañía tras Estrella Galicia y 1906.
- Las plantaciones de lúpulo se empezaron a recuperar en 2004 como homenaje al fundador de la cervecera.
La empresa Hijos de Rivera ha revolucionado el mercado cervecero con el lanzamiento de Lupia, una nueva marca que inaugura una categoría única: las «cervezas de impacto positivo». Este innovador producto no solo añade una tercera opción a la familia de Estrella Galicia y Cervezas 1906, sino que también se distingue por su compromiso con la sostenibilidad y el apoyo a los cultivos locales de lúpulo en Galicia.
Ignacio Rivera, presidente de la compañía, expresó durante el lanzamiento que Lupia es mucho más que una simple cerveza: «Es el resultado de nuestro amor por lo que somos, una nueva categoría que refleja nuestra identidad». Este proyecto se remonta a 2004, cuando la empresa decidió recuperar el cultivo de lúpulo en la región, un homenaje a su fundador, quien fue pionero en introducir este cultivo en España a principios del siglo XX.
Una cerveza ligada a la tierra gallega
Lupia es el fruto del esfuerzo de Hijos de Rivera por desarrollar su propia materia prima, trabajando de la mano con investigadores y agricultores locales para reintroducir el cultivo del lúpulo en Galicia. Luis Romero, Brand Manager de la compañía, destacó que «Lupia es una cerveza de cosecha, su disponibilidad dependerá de la producción anual de lúpulo». Esta edición limitada asegura que cada botella de Lupia esté directamente vinculada al campo gallego, garantizando su frescura y autenticidad.
El proyecto de recuperación del lúpulo, enmarcado dentro de la iniciativa «Cosecha de Galicia», busca no solo mejorar la calidad de la cerveza, sino también impulsar el desarrollo económico y sostenible de las zonas rurales. Con casi 11 hectáreas de cultivo en la actualidad, Hijos de Rivera cultiva variedades de lúpulo como Nugget, Magnum, Perle y otras más, promoviendo un enfoque sostenible mediante la reutilización de residuos vegetales y la investigación para mejorar la adaptabilidad del lúpulo al entorno gallego.
Las cervezas
Sin embargo, Lupia se presenta con dos variedades que rinden homenaje a la tierra y al proceso artesanal que las define. La Lupia Nugget, con un 4,8% de alcohol, ofrece un perfil herbal y especiado, con toques cítricos que recuerdan a la tradición cervecera checa. Está disponible en formato botella retornable y lata de 33 centilitros, adaptándose tanto al canal de hostelería como al de alimentación.
Por otro lado, la Lupia Magnum destaca por sus aromas cítricos y florales, siendo una cerveza de alta fermentación, elaborada con lúpulo cosechado en Abegondo. Con un fresco sabor afrutado, esta variedad también tiene un 4,8% de alcohol y está disponible en lata de 33 centilitros.
El volumen de ventas previsto asciende a cerca de un millón de litros, que supone menos del 1% de las ventas de la compañía, pero como asegura Rivera «no es un proyecto de inversión de dinero, sino uno que logre conseguir un propósito»
El nombre
Luis Romero, fue el encargado de explicar el nombre de la cerveza. “Lupia conecta semánticamente con el lúpulo, que es su materia prima. Por otra parte, lupus en latín es lobo, y es una cerveza que tiene colmillo”, relató. El diseño moderno y actual de las latas —llenas de coloridos y dibujos— está pensado para atraer al “público joven y con sensibilidad por el impacto positivo”.
La plantación
En Abegondo se encuentra la plantación de lúpulo que se utiliza para Lupia. Son unas 11 hectáreas en las que se pueden ver las altísimas plantas de lúpulo, “la materia prima esencial para la fabricación de cerveza”. Jose Luis Olmedo, responsable de la plantación, detalló que “la planta crece 20 centímetros cada día”. Una vez llega a su tope, “saca los brotes laterales, donde están las flores”. La planta se corta, se lleva a una peladora y se separa la flor, que hay que secar para poder conservarla y, después, utilizarla en la fabricación de cerveza. Para un litro de cerveza hace falta un gramo de lúpulo, que son unas cinco flores.
Algo muy curioso es lo que separa a una plantación de otra. “En lo que llamamos calle, plantamos grelos”, informó el miembro de Cosecha de Galicia. Esto permite “controlas las malas hierbas para evitar herbicidas”. Pero hay otros motivos detrás: “si en el momento de la cosecha, una planta cae al suelo, cae sobre un manto verde y no se mancha la flor”. Además, indicó Olmedo, “al final del desarrollo de los grelos, se cortan, se trituran y se utilizan como abono verde”.
En esta plantación, el riego es por goteo. Las plantas, en altura, están enganchadas con “un producto biodegradable”. “No es plástico ni alambre, como en otros lugares. Aquí, cuando se recoge, el cordón se manda a compostar y se utiliza de abono para las fincas”, precisó.



Fuente: NdP




