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Como degustar, que no beber, una cerveza

Recordad que el objetivo de tener una cerveza entre las manos siempre será el de beberla y para eso podremos emplear cualquier técnica habida y por haber, pero estos son cuatro simples pautas para poder degustar y disfrutar un poco más de nuestra amada cerveza.

Servicio.
Siempre es mejor servirla en un vaso o copa que beberla directamente de botella o lata, esto hace que sus cualidades se perciban mas fácilmente. Servir a la temperatura recomendada también es muy importante. Extremadamente helada adormece las papilas gustativas e inhibe la percepción completa de sabores y aromas.

Visual.
La espuma, también llamada “corona o cabeza” tiene su importancia, ya que potencia los aromas de la cerveza a través de las burbujas que suben el aroma a la superficie y hacen que éstos penetren en tu nariz. La espuma hace que el proceso de oxigenación sea más lento, y que la frescura y sabor duren más tiempo. Cabezas de espuma densas, esponjosas, cremosas, espumosas, abundantes, medias o pequeñas, dependiendo del estilo; blancas, beiges, rojizas, cafés, dependiendo de las maltas utilizadas en la cerveza. El máximo adecuado de tamaño dicen que unos dos dedos, pero según el estilo o incluso el estado de la cerveza, esto es muy relativo. Finalmente se observa la composición poniendo el vaso en alto y preferentemente a contraluz.

Olfato.
Se calcula que los estímulos aromáticos constituyen cerca del 80% de lo que las personas perciben como sabor. Tomamos el vaso, agitamos suavemente para liberar aromas y esencias, acercamos la nariz cerca de la superficie e inhalamos. Lo ideal sería hacer 3 o 4 inhalaciones cortas inicialmente cada 3-5 segundos y descansar para no saturar en exceso nuestras fosas nasales. Si inhalamos profundamente corremos el riesgo de secarlas y de no percibir adecuadamente los aromas más intensos y superficiales que volatilizan más rápidamente. Los aromas que se perciben el cerebro los asocia con algo que conoces, de ahí que diferentes personas perciban diferentes notas en la misma cerveza. Podemos englobar los aromas en 4 categorías para poder indentificarlos o clasificarlos.
Malta; Aroma a cereales, cebada, trigo, avena, pan, galletas, caramelo, chocolate, café. Lúpulo: Resinas, hierbas, flores, perfume, frutos secos, cítricos. Adjuntos: Semillas, especias, plátano, manzana, vainilla, clavo, …. Defectos: Jabón, sustancias químicas,esmalte, …

Sabor.
Tomar un sorbo, retenerlo y circularlo suavemente (no hace falta enjuagarse) por toda la boca para que todo su sabor se impregne bien, y tragarlo (la cerveza jamás se escupe, salvo si está muy mala). En este primer sorbo se identifican los ingredientes principales y el sabor que predonima (dulce, amargo, ácido, salado). Tomar un segundo sorbo, y con el líquido en la boca respirar (retroolfatación). El sabor se define e intensifica. Notar si mejora y qué nuevas notas aparecen. Tomar un tercer sorbo y esta vez identificar el cuerpo de la cerveza. Ligera como el agua, plena, densa como el aceite, suave, aterciopelada, chispeante, etc. Por último percibir el retrogusto, que es el sabor que queda en la boca después de pasar la cerveza.

Esto son simples recomendaciones, al final lo más importante de todo es que la disfrutéis.

Salud!!

 

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